TODO SOBRE FEMINISMO

¿Qué es el feminismo?
El feminismo revela y critica la desigualdad entre los sexos y entre los géneros a la vez que reclama y promueve los derechos e intereses de las mujeres. El movimiento feminista surge como consecuencia de la conciencia de las mujeres respecto de su estatus subordinado en la sociedad. 

¿Qué es el patriarcado?
El patriarcado es un sistema de dominio institucionalizado que mantiene la subordinación e invisibilización de las mujeres y todo aquello considerado como 'femenino', con respecto a los varones y lo 'masculino', creando así una situación de desigualdad estructural basada en la pertenencia a determinado 'sexo biológico' .
¿Qué tiene que ver el patriarcado con el feminismo?

El término “patriarcado” es uno de los conceptos fundamentales desarrollados por el feminismo, y hace referencia al modelo de sociedades regidas por la dominación masculina. Las sociedades patriarcales estarían, por tanto, históricamente configuradas.
DEFINICIÒN DE FEMINISMO
A lo largo de los últimos años, la palabra feminismo ha ido tomando relevancia en muchos contextos, en algunos de ellos rodeada de una connotación negativa, hasta hacerse un hueco en cualquier debate político o de bar. El feminismo no es odiar a los hombres, ni querer la supremacía de las mujeres. No es una moda, aunque efectivamente, está de moda, es mucho más que eso. La Real Academia Española (RAE) define el feminismo como “el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre así como el movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo”. Aún así, todavía hay cierta reticencia a declararse abiertamente feminista o a apoyar esta ideología por parte de algunos grupos a causa del desconocimiento de su significado.
Las olas del feminismo en México

Siguiendo la metáfora de las olas del mar, para pensar el feminismo en México como lo hace Gabriela Cano, la autora precisa que la primera ola claramente definible se organiza en torno a la movilización por el sufragio femenino a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que se gesta con el Primer Congreso Feminista de 1916 en Yucatán. Esta nueva ola del feminismo se ve favorecida por la incorporación masiva de las mujeres a la educación superior, el acceso a los métodos de anticoncepción, la influencia del feminismo norteamericano y la presencia del movimiento estudiantil de 1968 . El primero que va de 1970 a 1982, se refiere a la organización, establecimiento y lucha del feminismo y se encuentra asociado a la presencia de mujeres urbanas, universitarias de clase media formando pequeños grupos dispersos para discutir temas como la doble jornada, el hostigamiento sexual, la violación, la brecha salarial, la sexualidad y la escasa participación femenina en el ámbito público, entre otros. En palabras de Vargas, el desarrollo del feminismo fue paralelo a la expansión de un amplio y heterogéneo movimiento popular de mujeres, expresando las diferentes formas en que las mujeres comenzaban a entender, conectar y actuar sobre su situación de subordinación y exclusión.

En el caso de México, especial relevancia va a tener el Primer Encuentro Nacional de Mujeres de Sectores Populares en México en 1980 y el movimiento urbano popular ampliamente documentado por Massolo que marca una diferencia entre el movimiento de mujeres y el movimiento feminista. En este contexto, Lau precisa que será el sismo de 1985 el que permitió un acercamiento más estrecho entre feminismo y mujeres trabajadoras, a través de las contradicciones entre el desarrollo urbano del capital y las condiciones de trabajo de las mujeres trabajadoras. Finalmente, la tercera fase que se da en los años noventa, queda signada por alianzas y conversiones, es definida como la década de construcción del feminismo como una fuerza política y democratizadora capaz de establecer interlocución con el Estado . Con ello, se multiplican los espacios donde las mujeres que se dicen feministas actúan o pueden actuar, «envueltas no sólo en luchas clásicamente políticas, sino simultáneamente envueltas en disputas por sentidos, por significados, en luchas discursivas, en batallas esencialmente culturales» .

De acuerdo con Lau diferentes instancias de formación política feminista se abren paso para fortalecer la ciudadanía femenina mediante la participación en espacios como el Congreso de la Unión y gobiernos locales, generando las políticas y acciones gubernamentales que forjaron el Instituto de la Mujer del Distrito Federal en 1999. La creación por decreto presidencial del Instituto Nacional de las Mujeres en 2001, y agrupaciones políticas nacionales como Diversa, son otros ejemplos de estos avances hacia la institucionalización del feminismo. Un efecto interesante de este momento es que la participación de las mujeres generó profundos desdibujamientos y procesos de cambio espacial que han repercutido en los sistemas de género y en la forma de elaborar la identidad, así como de moverse, de ubicarse y transitar por territorios que antes les eran ajenos, estableciendo nuevas significaciones y referencias simbólicas de género. Con respecto a la tercera ola del feminismo a nivel latinoamericano, según Celi Pinto se caracterizó por un feminismo difuso, que se orientó fundamentalmente a la institucionalización y la discusión de las diferencias.

Para Gina Vargas , por ejemplo, en esta ola se expandieron espacios de articulación política feminista dando visibilidad a fuerzas feministas que se habían mantenido en el margen como el feminismo lésbico, rural, sindical entre otros, reafirmando el descentramiento del feminismo blanco y dando lugar a un feminismo más policéntrico, heterogéneo que abarca diferentes espacios culturales, políticos y sociales . En el caso de México, se ha planteado que pese a que la primer y segunda ola están claramente definidas y estudiadas, las generaciones feministas que se han desarrollado con posterioridad a la segunda ola han cuestionado a sus antecesoras, debido a que su política no consideró la multiplicidad de identidades culturales, sexuales y de género. En este sentido la principal crítica ha sido contra un feminismo hegemónico que identificaba como «las otras» a mujeres indígenas, lesbianas, afrodescendientes, rurales. Así, la tercera ola ha llamado la atención sobre la presencia de un campo heterogéneo, plural de organizaciones feministas que cuestionan un cierto modelo deseable de liberación femenina, surgido entre mujeres blancas, urbanas, heterosexuales y de clase media, construyendo un nuevo imaginario feminista
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¿Por qué el feminismo lucha por la legalización del aborto?
 Parafraseando a Nuria Varela, el feminismo es un movimiento social, político e ideológico de mujeres que luchan juntas para derrocar al sistema patriarcal y por los derechos de la otra. Uno de estos derechos, explicó Renata Villarreal, fundadora y vocera de Marea Verde en México, en entrevista con MILENIO, es precisamente el que deberían tener todas las mujeres a decidir. Además se lucha contra los estigmas y la desinformación sobre el aborto que imperan en la sociedad mexicana. "El feminismo lucha por el derecho a decidir sobre el cuerpo, la vida el tiempo de cada mujer. El no poder decidir cuándo y cómo vas a ser mamá es uno de los tipos de violencia que vivimos las mujeres", explicó la experta. 

Att: Gissell Martin

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